Que se siente al despertarte y no acordarte de nada. Que se siente al tener a tu lado a una persona que pretende hacerte creer que había sido una persona importante en tu vida antes de que todo pasara.
Como actúas frente a una persona que amaste, cuidaste y prometiste no separarte de su lado la cual no recuerda nada de lo que para ti es más que unos maravillosos recuerdos.
¿Lagrimas? ¿Dolor? ¿Impotencia? ¿Desesperación?
Nunca creíste que pasaría, pero ha pasado, te sientes incompleto, tu cuerpo y tu alma necesitan uno de esos abrazos que siempre recibían cuando algo no iba bien, pero con que palabras le dices a esa persona, que te mira con ojos de desconocido, que te vuelva a dar uno de esos.
Te desesperas, tus cabeza ya no sabe que pensar para distraerse de una realidad, una dolorosa realidad que se repite como si de un bucle se tratara.
En tus manos notas una sensación de rabia acumulada por la impotencia que te produce el no saber que hacer, frente al mayor problema que asta hora tu vida ha sufrido.
Tus lagrimas no paran de rozar esas suaves mejillas que el te acariciaba con sus manos, mirándote a los ojos mientras te decía lo importante que eras en su vida.
Cierras los ojos, y le ves a él de joven, es ese mágico día en el que él te produjo esa fantástica sensación que hasta hoy te ha durado en tu corazón, esa sensación de necesitarlo día tras día, hora tras hora, minuto tras minuto, segundo tras segundo a tu lado.
Entonces, tu mente reflexiona, intenta buscar las únicas soluciones en frente ese dichoso problema. Y las encuentra: ¿Volver a empezar de cero? ¿Empezar un nuevo camino?
¿O poner fin a todo?
No sabes como actuar, no sabes que solución elegir, cuando crees que lo tienes claro las otras dos te parecen más éticas.
Y sin saber como, ni porque él levanta la espalda de la camilla. Te mira a los ojos y te dice: ¿Cariño? ¿Estás bien?
martes, diciembre 05, 2006
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
